viernes, 28 de marzo de 2008


Sueños y despertares
Miran preguntando porque
Las colas venenosas de esas víboras
De lo que no está y no pude alejar de mí
Dicen que es mucho más que ir
Imaginando como ese letargo
Puede ser y sentir.

El piso eterno que sostiene al hombre
Llega a crujir, al fin todos caerán
Cada vez más lejos hasta olvidar sus nombres
Cada vez más cerca hasta despertar

Compensaré al reír
El pecado de no poder permanecer
En ningún cielo
Prefiero el frío suelo
A volver a estar aquí.

Y cuando el sol caiga entre sobras de vida
Con el resplandor de una muerte fingida
Seguiré aquí en este lugar, en este vacío
Amenazado con vivir otra vez en un río
Lleno de cuerpos fríos e inertes de dicha
Sin sentir nada, sin sentir vida.

Más sentirá el pánico en el aire
Mi correr en el cielo y vibrar mi voz
Por enmudecer al saber y ver
La lujuria del fin en el mundo
Convulsionando al llegar el sol,
Una roja luna y su rencor.

El llanto entre las nubes
Sin deseo de caer
Mienten como siempre
Mienten a la imaginación
Y duerme entre espinas la madre del dolor.

El réquiem que silva el vuelo
De la paloma de la muerte y la paz
Una vez más siente mi mundo caer
A mi lado descender el universo
Drenando un futuro incierto.

Para despedir al deseo y al destino
Que no lloverán o castigarán más
Ni en sus cielos, ni en sus sueños
Tirando los dados de nuestras existencias,
Tocando las canciones extrañas
Que en su frío y oscuro viaje ahoga el mar
Trayendo y tomando vidas
Comienza ahora el eclipse final.

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